Los Estados europeos han estado entre los más activos en la promoción de acuerdos comerciales y de inversión con otros países. Los principales actores en la negociación de estos acuerdos son el bloque de 27 países de la Unión Europea (UE), la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC, integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza), la Unión Económica Euroasiática liderada por Rusia (UEE, que también incluye a Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán) y el Reino Unido. Muchos de estos acuerdos han suscitado movimientos de resistencia a gran escala y han fomentado la coordinación internacional entre grupos de la sociedad civil debido a las políticas neoliberales perjudiciales que imponen a las personas y al medio ambiente, además de beneficiar principalmente a las empresas transnacionales y a las élites.
La UE cuenta con 44 tratados de libre comercio (TLC) en vigor con 76 socios. En enero de 2026, firmó un acuerdo con el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y próximamente Bolivia). Esta iniciativa ha generado gran controversia, debido a su posible impacto sobre los sistemas alimentarios, el medio ambiente y el clima. La UE también firmó un acuerdo con la India. Estas iniciativas se consideran ampliamente como una respuesta a las turbulencias geopolíticas aceleradas por Trump. Más negociaciones están en curso, e incluyen a Australia, Indonesia, Malasia, México, Filipinas, Tailandia, y los Emiratos Árabes Unidos.
Más recientemente, la UE ha iniciado nuevos tipos de acuerdos más limitados que complementan los TLC más amplios. Están sujetos a un menor escrutinio público. Tal es el caso, por ejemplo, de los acuerdos de comercio digital con Corea del Sur y Singapur. También ha varios “acuerdos relativo a la facilitación de las inversiones sostenibles”, “asociaciones de comercio e inversión limpios”, y alianzas en materia de materias primas.
A mediados de la década de 2010, surgió un movimiento de oposición masiva sin precedentes contra los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos (la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión, TTIP) y Canadá (el Acuerdo Económico y Comercial Global, CETA). Se establecieron plataformas anti-TTIP en cada Estado miembro de la UE, y una Iniciativa Ciudadana Europea autoorganizada contra el TTIP y el CETA reunió más de 3,3 millones de firmas en su primer año. Las críticas se centraron en los impactos negativos sobre la agricultura y las normas alimentarias, así como por la inclusión del mecanismo de solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), que permite a los inversores extranjeros demandar al país anfitrión por cualquier pérdida resultante de beneficios futuros ante su propio sistema judicial privilegiado. En 2017, las negociaciones con Estados Unidos se suspendieron indefinidamente, pero el CETA entró en vigor de manera provisional después de que su mecanismo ISDS fuera rebautizado como “sistema de tribunales de inversión”, considerado en gran medida un simple cambio cosmético por la sociedad civil.
La AELC ha firmado 33 acuerdos de libre comercio con 44 países y regiones fuera de Europa. Estos acuerdos han entrado en vigor con 40 de esos países. Los TLC más recientes son aquellos con la India (en vigor desde octubre de 2025), Kosovo, Malasia, Mercosur, Singapur (acuerdo de comercio digital) y Tailandia. La AELC también está negociando un acuerdo con Vietnam.
Estos acuerdos han sido criticados por grupos suizos y por un Relator Especial de la ONU por impulsar disposiciones que van más allá de los requisitos de las normas de la Organización Mundial del Comercio contenidas en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) —conocidas como TRIPS+—, incluida la UPOV91, que establece normas que impiden a los agricultores guardar semillas. Estas disposiciones están obstaculizando los derechos del campesinado, así como el derecho a la alimentación y a la salud. El acuerdo AELC-Mercosur también ha sido criticado por priorizar el aumento de las exportaciones de productos lácteos sobre la lucha contra la crisis climática.
El Reino Unido cuenta actualmente con 40 acuerdos comerciales en vigor con 72 socios, incluida la UE. Estos incluyen acuerdos de continuidad que se mantuvieron desde la época de la pertenencia a la UE y nuevos acuerdos negociados.
El Reino Unido tiene acuerdos posteriores al Brexit en vigor con Australia y Nueva Zelanda, así como con Singapur y Ucrania solo para comercio digital. En 2024, se unió al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. Ha firmado un acuerdo comercial con la India y actualmente está negociando con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Corea del Sur (una actualización del TLC), Suiza, Tailandia, Turquía y Estados Unidos.
Grupos de la sociedad civil han criticado el acuerdo con el CCG por ignorar los derechos humanos y el clima. También han denunciado que el acuerdo con la India pone en peligro la capacidad del país del sur de Asia para proteger la salud, los datos y los medios de vida. Grupos británicos también han condenado los acuerdos comerciales y de inversión del Reino Unido por incluir el mecanismo ISDS.
La UEE también está muy activa en la negociación de acuerdos comerciales. La unión se creó para desafiar la influencia económica de Estados Unidos y la UE, y para contrarrestar los intentos de ambas superpotencias de aislar a Rusia. Aunque sus TLC suelen ser más limitados que los de sus homólogos, la UEE es conocida por impulsar disposiciones que exigen a los países adherirse a la UPOV.
La UEE cuenta actualmente con acuerdos comerciales en vigor con China, Irán, Serbia y Vietnam. Ha firmado TLC con Indonesia, Mongolia, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos. Está negociando acuerdos comerciales con Camboya, Chile, Egipto, India, Israel, Corea y Perú. También podrían surgir en el futuro negociaciones con la ASEAN, Bangladesh, el Consejo de Cooperación del Golfo, Mauricio, Mercosur, México, Marruecos, Nueva Zelanda, Pakistán, Tailandia y Túnez.
En 2012, la UEE estableció una zona de libre comercio con Moldavia, Tayikistán, Ucrania y Uzbekistán, como parte de la Zona de Libre Comercio de la Comunidad de Estados Independientes. El 1 de enero de 2016, Rusia suspendió el acuerdo con Ucrania, tras la aplicación provisional del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Ucrania.
Una mayoría de Estados miembros de la UE han aprobado el acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur en medio del clamor de los pequeños productores. Ecologistas en Acción condena la negativa de la Comisión Europea y los gobiernos europeos a considerar la preocupación generalizada de la opinión pública por las repercusiones del acuerdo en la agricultura, la salud, los derechos laborales y el clima.
Este miércoles, la Comisión Europea le propuso a Italia medidas económicas con el fin de abaratar costos en la industria de la agricultura y que pueda dar su voto positivo para que se concrete el acuerdo de libre comercio con el Mercosur que se iba a firmar a mediados de diciembre pasado, pero que finalmente no se llegó a un acuerdo.
Los países de la Unión Europea (UE) mantienen todavía cuestiones abiertas sobre las salvaguardias para los agricultores europeos en el acuerdo de asociación negociado con el Mercosur, sobre cuya firma se espera que se pronuncien el viernes.
En las primeras semanas de 2026, Francia se ha convertido en un polvorín agrícola. Miles de agricultores han tomado las carreteras, en una oleada de protestas que amenaza con paralizar el país entero. Estas movilizaciones llegan tras años de frustración ante políticas que están asfixiando al sector primario, con la Unión Europea (UE) como principal culpable.
El órgano ejecutivo de la Unión Europea mencionó el lunes “avances” entre los Estados miembros del bloque para aprobar el acuerdo comercial con los países sudamericanos del Mercosur y espera firmarlo “pronto”, pese al descontento de los agricultores.
Reino Unido negocia TLC con Corea del Sur, Suiza y Turquía por separado para ampliar su comercio de productos y servicios con esas tres naciones. El gobierno británico busca nuevos compromisos comerciales digitales enfocados en facilitar, agilizar y abaratar el comercio para las empresas de Reino Unido y Corea del Sur.
Previas a la Cumbre de jefes de Estado, la Cumbre Social del Mercosur se celebró de manera virtual debido a la falta de fondos, lo que dejó fuera a gran parte de la sociedad civil, especialmente a organizaciones campesinas, indígenas y sindicales. Este espacio, diseñado para debatir los desafíos de la integración, terminó dominado por un único tema: el Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, pendiente de ratificación.
La Unión Europea (UE) se comprometió en una carta enviada al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a firmar el acuerdo de libre comercio con el Mercosur a comienzos de enero, tras las divergencias internas que le impidieron suscribir el tratado este sábado como estaba previsto.
Es una semana determinante para el acuerdo comercial de la Unión Europea (UE) con los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), después de que el gobierno de Francia intentara a última hora posponer una votación crucial entre los Estados miembros de la UE. La pregunta fundamental es si habrá minoría de bloqueo en la votación de los Estados miembros el viernes 19 de diciembre.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que si el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) no se aprueba "ahora", no se hará "mientras sea presidente". Esto, luego de que Italia se sumara a Francia al solicitar aplazar el tratado comercial, cuya firma Brasil pretende que tenga lugar el sábado en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu.