Acustik Noticias | 7 de Abril, 2026
El maíz extranjero gana terreno en México tras el T-MEC
Por Paola Lopez
El campo mexicano atraviesa una de sus transformaciones más profundas en las últimas décadas, marcada por el aumento sostenido en la importación de maíz proveniente de Estados Unidos, fenómeno que especialistas vinculan directamente con la implementación del T-MEC.
De acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, antes de la entrada en vigor del acuerdo comercial en 1994, México adquiría menos de 300 mil toneladas de maíz del extranjero. Para 2025, esa cifra superó los 26 millones de toneladas, reflejando un crecimiento sin precedentes.
Este incremento ha provocado que actualmente cerca del 50 por ciento del maíz consumido en el país sea importado, en su mayoría grano amarillo y transgénico destinado a procesos industriales y alimentación pecuaria.
El impacto no sólo es productivo, sino también económico. En poco más de 30 años, el valor de las exportaciones estadounidenses de maíz hacia México pasó de 35 millones de dólares a más de 5 mil 900 millones, consolidando un mercado altamente dependiente.
Analistas señalan que la apertura comercial benefició principalmente a grandes corporaciones como Cargill, Archer Daniels Midland y Bartlett, las cuales dominan una parte significativa del comercio internacional de granos y tienen influencia en la fijación de precios.
En contraste, pequeños y medianos productores mexicanos enfrentan bajos ingresos, caída en los precios y condiciones adversas para competir, lo que ha detonado protestas y bloqueos en diversas regiones del país.
Entre sus principales demandas destaca la exclusión del maíz blanco del tratado comercial, al considerar que la competencia extranjera ha debilitado la producción nacional.
Sin embargo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha advertido que modificar el acuerdo podría generar consecuencias en otros sectores estratégicos, como el automotriz o agroexportador.
Especialistas coinciden en que, aunque una renegociación es compleja, México podría optar por mecanismos como cupos de importación para regular el ingreso de granos sin romper los compromisos internacionales.
El reto, advierten, será encontrar un equilibrio entre la integración comercial y la protección del campo mexicano, en un contexto donde la soberanía alimentaria cobra cada vez mayor relevancia.