Mapa de casos ISDS
El JPEPA fue y sigue siendo inmensamente controvertido. Los filipinos --y en algunos temas, las organizaciones japonesas-- se movilizaron para frenar el acuerdo por muchos motivos, entre otros:
- que la pírrica apertura del mercado japonés para los trabajadores y trabajadoras de la salud filipinos es muy limitada (los trabajadores y trabajadoras tienen que aprender japonés, cumplir exámenes de revalidación, permanecer solamente por un período de tiempo restringido, etc.), y hace caso omiso de las posibilidades reales de abuso de las trabajadoras y trabajadores filipinos en Japón;
- temor a que el Japón obtuviera acceso y quede habilitado a sobreexplotar la pesca en aguas filipinas, llevando a la ruina a los pescadores artesanales de Filipinas;
- que las supuestas ganancias derivadas del aumento de las exportaciones filipinas de piña (o ananás) y banano al Japón en realidad favorecerán a grandes empresas transnacionales como Dole y Del Monte y a sus socios comerciales locales, que son los propietarios y administradores de las plantaciones en Filipinas -- no a los pequeños agricultores y campesinos sin tierra filipinos;
- su inconstitucionalidad, dado que el JPEPA autoriza a las empresas japonesas a comprar y poseer tierras, prestar servicios educativos tales como escuelas y practicar determinadas profesiones en Filipinas, todo lo cual está prohibido según la Constitución filipina;
- los enormes desequilibrios del acuerdo, por ejemplo, que el Japón excluyó casi 200 líneas arancelarias mientras que Filipinas solamente excluyó seis; y
- el hecho que el JPEPA autoriza explícitamente al Japón a verter legalmente sus desechos tóxicos en Filipinas.
última actualización: mayo de 2012
Foto: Karasantos / CC BY-NC-SA 2.0