Tratados de libre comercio, son todo menos de libre comercio: Dr. Mateo Crossa

Insurgencia Magisterial | 19 de Abril, 2026

Tratados de libre comercio, son todo menos de libre comercio: Dr. Mateo Crossa

El 17 de abril de 2026 Egbert Méndez entrevistó al doctor Mateo Crossa Neil, investigador del Instituto Mora, a través de las redes del portal Insurgencia Magisterial. A continuación, retomamos las ideas que vertió en la charla titulada “T-MEC en 2026. ¿Soberanía o subordinación del capitalismo mexicano?”, muchas son citas textuales, sin embargo, para darle continuidad al texto preferimos no indicarlas explícitamente. El lector puede escuchar la entrevista completa en la liga que colocaremos al final de la serie de artículos que subiremos en este medio.

El Tratado de Libre Comercio es todo menos de libre comercio

Los años 70s del siglo pasado fue un periodo de shocks petroleros, convulsión económica obstaculización de los ciclos de reproducción del capital, en suma, de crisis. La respuesta de occidente fue la liberalización de la economía para que los capitales de esas economías pudieran expandirse a nivel internacional y superar su crisis; además, la hegemonía estadounidense empezó a ser cuestionada en el ámbito productivo como se vio con el ascenso del toyotismo japonés.

En ese contexto, Estados Unidos le impuso a México una nueva arquitectura comercial permitiéndole facilitar la apertura económica del mercado internacional controlado por ellos. Es así que México adhiere el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1986, ingresa al mercado mundial retirando todas las restricciones arancelarias, ahí empezó la ola de inversiones, las reformas, la agresión de la política económica neoliberal, empezó la contrarreforma agraria de 1992, la ley minera, etc.

El neoliberalismo era la transnacionalización del dominio estadounidense y europeo en la economía mundial. Pero a medida que empezaron a surgir otras regiones de competencia en la economía mundial, su política empezó a restringirse y empezó a aplicar políticas llamadas proteccionistas.

El Tratado de Libre Comercio es parte de ello, es todo menos de libre comercio, es la necesidad de Estados Unidos de proteger la región norteamericana frente al ascenso de una competencia en aquel entonces que venía más de Asia, Japón, Corea, de los tigres asiático. Entonces el proteccionismo se vuelve el mecanismo arancelario comercial que tienen estas economías para defenderse frente a la competencia del comercio internacional. La arquitectura de liberalización que conocimos en los años noventa ya se acabó.

Sin la ley de la competencia capitalista no se puede entender nada

El curso de la geoeconomía, de la política económica internacional, de la política comercial tiene que entenderse en el marco de un principio básico: la competencia permanente de los grandes capitales por el reparto del mundo.

Las guerras mundiales del siglo XX, las tensiones hoy que vivimos a nivel internacional, es la necesidad que ven los mismos capitalistas por competir y la competencia es el motor de la historia en el capitalismo, ya Marx le llamó “ley de gravedad”; el capitalista siente la competencia como una ley de gravedad. Si no entendemos eso, no vamos a entender los conflictos en Medio Oriente, no vamos a entender ni el Tratado de Libre Comercio, ni el TMEC, ni lo que venga.

Reagan parió a Trump en términos de política proteccionista

Reagan fue el primer presidente que acudió a los aranceles para protegerse frente a la competencia asiática. La política fue amenazar con aranceles del 100% a los automóviles japoneses, lo cual obligó a sus empresas a subsumirse al dominio estadounidense y llevar sus plantas a Estados Unidos, principalmente se asentaron en el sur.

Por un lado, se protegió a los capitales estadounidenses frente a la competencia japonesa y por el otro lado, se les abrió la puerta trasera para que se integraran a México de una manera dependiente y subordinada para elevar sus tasas de ganancia mediante la superexplotación de la fuerza de trabajo mexicana. Se trata de los años ochenta donde explota el crecimiento de la industria maquiladora, principalmente de autopartes, en la frontera norte de México.

El Tratado de Libre Comercio implicó la destrucción del aparato productivo mexicano, o sea, la destrucción del proceso de industrialización con todas las limitaciones que había en el periodo del milagro mexicano, en el desarrollo estabilizador. Fue la implementación de la ley de inversión extranjera, la ley minera, la contrarreforma agraria y la apertura de México al mercado mundial a través del GATT.

La firma del Tratado de Libre Comercio es una política de protección imperial regional, es una política de proteccionismo regional que subsume, subordina a México ¿y qué implicó eso? Una política de protección frente a los otros capitales regionales. Esto significa poner reglas de origen, porcentajes que en el caso de la industria automotriz es cuánto del valor del carro se tiene que producir regionalmente entre los tres países, México, Estados Unidos y Canadá para que puedan ingresar a cualquiera de esos tres mercados, libres de aranceles. En 1992 —que se firma el acuerdo— la regla de origen era del 62.5%, es decir, el 62.5% del carro se tenía que producir en uno de los tres países para entrar libre de aranceles, eso garantizaba a los capitales estadounidenses el control sobre el mercado estadounidense sin tener que lidiar con la penetración de la producción de capitales no estadounidenses.

El Tratado de Libre Comercio es todo menos de libre comercio, es un tratado de proteccionismo regional tutelado por los grandes capitales estadounidenses en detrimento del aparato productivo mexicano que fue absolutamente destruido. Se impuso un nuevo escenario productivo maquilizado de enclave, que significó vincularse de manera dependiente a Estados Unidos.


  Fuente: Insurgencia Magisterial